El Tiempo | 8 de septiembre de 2010
Dentro del casco urbano se localiza esta ermita que ya existía en 1474, pues hay noticia de que en esta fecha fue ampliada. Ahora bien, el edificio actual evidencia una construcción que data de la segunda mitad del siglo XVII aunque posteriormente se ha ido transformando. Presenta una planta de cruz latina con nave de tres tramos y cabecera semicircular que se cubre con una bóveda de medio cañón con lunetos, excepto en el crucero que se ha modificado para incorporar una linterna y la cabecera que lo hace con un cuarto de esfera moderno.
Si en el interior el material, el ladrillo, aparece enlucido, al exterior queda a la vista, en perfecta armonía con las casas que la rodean. La entrada, moderna, se abre a los pies y presenta un arco de medio punto protegido por un pórtico cubierto por medio cañón con lunetos.
Preside la ermita una talla de la Virgen del Plú, sedente, gótica, quizá de origen medieval, pero tan transformada en sucesivas restauraciones que apenas queda nada de la imagen antigua.