El río Aragón

EL RÍO ARAGÓN Y SUS RIBERAS

Curvas del Río AragónEl río Aragón nace en el Pirineo y desciende hasta el Ebro, atravesando diferentes espacios. Sus aguas rápidas y frescas se calman al entrar en la Ribera formando grandes meandros. De ahí el nombre la “serpiente plateada”, pues esto parece el río desde el aire.

El río Aragón es el elemento que articula y dinamiza nuestro entorno. Esta mítica “serpiente de plata” constituye la fuente principal de riqueza de nuestro entorno. Ella explica la existencia de las diferentes comunidades que lo habitan, incluida la humana.

A lo largo de los siguientes apartados, veremos el modo en que funciona este complejo sistema articulado por el río Aragón.

LAS CURVAS DEL ARAGÓN

Si hay algo que define y articula el espacio ecológico de Marcilla y su entorno es el río Aragón, y su carácter meandriforme.

Vistas desde el aire, las curvas (o meandros) que forma el río Aragón a su paso por nuestro término municipal, constituyen una de las características principales de nuestro espacio natural.

El río Aragón ha sido tradicionalmente una vía de comunicación, que une el Pirineo con el Ebro. Marcilla se encuentra en medio de ese itinerario, casi en el vértice que forman la confluencia de los ríos Arga y Aragón.

En la época medieval, estas tierras de nuestra comarca, que hoy llamamos la Ribera Alta, se conocían con el nombre de “llanura ridiense”, que en el lenguaje antiguo era como decir “sonriente”.

EL CASCO URBANO DE MARCILLA

Rio AragónLa mayoría de los pueblos de la Ribera (incluidos los de nuestro entorno más próximo: Peralta, Fúnes, etc.) construyeron sus casas en la parte más alta del término, para protegerse de las riadas.

En Marcilla, en cambio el núcleo del pueblo se encuentra en una llanura relativamente elevada, pero bastante próxima al río. La valentía, o el exceso de confianza de los marcilleses está ligado quizás a la corta historia de nuestro municipio.

Las riadas fueron antaño muy numerosas y llegaban hasta el casco urbano. Desde hace medio siglo, con la construcción del pantano de Yesa, ha disminuido el número y el volumen de las crecidas. Esto no quiere decir que haya desaparecido el riesgo.

Si queremos entender la lógica del Aragón, hay que considerar no solo el volumen de agua que vemos en el cauce, sino toda la llanura afectada por su influencia. Por debajo, del suelo que pisamos en Marcilla, discurre también el agua del río por canales invisibles, o por filtración. Es lo que se llama la capa freática, o el nivel subterráneo del agua.

El terreno llano de Marcilla es pues como una esponja que empapa o absorbe el agua del río.

LOS SECRETOS DEL RÍO

Al estudiar el río Aragón y sus riberas, debemos contemplar el conjunto de elementos que lo integran. En principio, la parte más visible del río es su propio cauce. Dentro del mismo se puede distinguir dos partes: el lecho menor, que es la zona por donde discurre el agua habitualmente, y el lecho mayor, que es el ocupado por las aguas en las crecidas. El cauce vivo del río presenta cantidad de matices: aguas vivas, aguas más tranquilas, aguas mansas o estancadas, etc.

Cantos rodados:

Un elemento típico del río son los “cantos rodados”. Estas piedras rodantes, son en realidad materiales que viajan desde el Pirineo a la Ribera. A juzgar por sus diferentes colores, y teniendo en cuenta la abundancia de afluentes del Aragón, los cantos rodados proceden con total seguridad de muy diferentes fábricas o canteras.

Playa en una curva del Río AragónConocidos en Marcilla como “ruejos” o “cascajos”, estas piedras rodantes suelen depositarse formando las típicas graveras. En tramos anteriores del Aragón (por ejemplo en Mélida,) los cantos rodados, suelen ser todavía muy grandes ( casi como melones), mientras que en Marcilla alcanzan tamaños medianos, como manzanas o ciruelas. En el Ebro, al nivel de Tudela, son mucho más pequeñitos. Ello se traduce a veces en extensas “playas” de gravas, que se depositan donde la corriente es fuerte, o en fondos limosos donde el agua se remansa.

Playas de grava:

El río Aragón es un ser vivo, que trabaja incesantemente. El río erosiona, lame las orillas y va depositando gravas y otros sedimentos.

Los movimientos del río a lo largo de los días, de las estaciones y también de los años, hacen del río un elemento inasible, movedizo y cambiante. “Como decía el filósofo Heráclito, no te puedes bañar dos veces en el mismo río”.

A veces, surge una punta de lanza de grava que se cubre de césped. Las comunidades vegetales fijan la tierra con sus raíces.

Uno de los espectáculos más hermosos del otoño es ver enrojecer el paspalum en las playas o en los recodos del río.

Todo ello forma parte del típico paisaje de las orillas del Aragón.

Islas o mejanas:

En ocasiones, los movimientos del río dan lugar a islas.

Un elemento habitual en la morfología del Aragón son las islas o mejanas. En principio suelen ser depósitos de gravas y de otros materiales que se van acumulando, hasta dividir el cauce. En sucesivas avenidas, se van depositando los materiales más finos que la vegetación ayuda a fijar y mantener. Así se forman las islas típicas del Aragón. En la Ribera, cuando la isla es muy grande, y tiene mucho terreno fértil se conoce con el nombre de mejana.

Meandros dormidos:

Río AragónOtro elemento importante del río y su entorno son las “madres viejas”. Se trata de tramos abandonados por el cauce principal, que suelen inundarse periódicamente con las crecidas. Suelen tener forma de media luna, y resultan muy favorables para el desarrollo de muchas especies que encuentran allí las condiciones (el agua y la calma) necesarias para crecer y multiplicarse. Es aquí donde los algunos peces ponen las huevas, y donde empiezan a moverse.

Así pues, el río es un elemento dinámico, que articula el sistema complejo del valle fluvial.