Historia

El castillo-palacio que podemos admirar en el centro de Marcilla se edificó en los últimos años del reinado de Carlos III el Noble. Carlos III contrajo matrimonio  en 1375 con Leonor de Trastámara, hija del Enrique II, rey de Castilla. Bajo su reinado se puso fin a los conflictos entre ambos reinos e impulsó una política de colaboración con Aragón, Francia e Inglaterra. También puso fin a las guerras entre los burgos de Pamplona con la firma del Privilegio de la Unión. Asimismo contribuyó al desarrollo de las artes, concluyó la catedral gótica de Pamplona y mandó edificar los palacios reales de Tafalla y Olite, donde murió en 1425.

En este contexto histórico vive Mosen Pierres de Peralta, artífice de la construcción del castillo. Fue hijo legítimo de García Martínez Peralta y Ana Sancha de Azagra. Pedro “el viejo”, fue un noble leal, un buen vasallo al servicio del Carlos III y la colaboración militar y política que prestó al rey se vio recompensada por numerosos títulos: Condestable de Navarra, Mayordomo del rey, Consejero y Secretario, Señor de las villas de Peralta, Andosilla, Marcilla y Funes.

En 1424, un año antes de morir Carlos III, el monarca navarro dio a Mosén Pierres de Peralta materiales para la construcción del castillo y mil ducados de oro con el mismo fin. Las obras las concluirá su hijo Pedro de Peralta y Ezpeleta, Mosen Pierres “el joven”, hacia 1430.

Pedro de Peralta y Ezpeleta, Mosen Pierres “el joven”, heredó todos los títulos de su padre y mantuvo importantes relaciones con los Reyes Católicos y con la casa de Aragón, recibiendo poderes para acordar el matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón. Hacia 1429, Juan II y Doña Blanca dieron al citado Mosén Pierres el señorío de la villa y en 1513 Fernando el Católico, le concederá en 1523 al nieto de éste, Alonso Carrillo de Peralta, el marquesado de Falces consolidando de esta manera su poderío sobre toda la comarca.

Desde entonces hasta 1976, el palacio permaneció en manos de la misma familia. La última propietaria única fue Pilar Dueñas y Tejada, que murió sin descendencia en el siglo XIX. Entonces, el castillo y las posesiones del marquesado pasaron a sus sobrinos dividiéndose en dos ramas. Una conservó el título con algunas posesiones y la otra rama se quedó con el castillo y otras propiedades pero sin el título.

En 1976 el Gobierno de Navarra comprará el castillo a sus propietarios. Diez años más tarde comenzará la primera remodelación del exterior y después de varias décadas de abandono y de permanecer en un estado ruinoso se abordará su restauración en profundidad. Después de tres años de obras se inauguró  el 26 de mayo de 2012