El Tiempo | 22 de mayo de 2013
El castellano no nació en Marcilla, pero sí el fundador de la Real Academia de la Lengua. Cuna de virreyes, fue capital política donde se negociaron asuntos de Estado con los papas, los reinos peninsulares, Sicilia, Nápoles o Francia. Entre los muros de su castillo empezaron a casarse los Reyes Católicos y se guardó la espada "Tizona" del Cid. Marcilla, centro fabril azucarero y agroalimentario, bebe de su abundante agua su desarrollo cultural. Visitado por Reyes, de sus tierras han partido frailes misioneros a todo el mundo. También bachilleres y licenciados de su prestigioso instituto. Museos, casas de ilustres, una fortaleza carlista, tallas románicas, edificios religiosos, nuevos colegios... hacen de Marcilla un verdadero centro cultural.
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